miércoles, 28 de mayo de 2014

BLOG DE ANABELLA

INFECCIONES NOSOCOMIALES
Infecciones nosocomiales

Definición, incidencia y prevalencia

se define como Infección Nosocomial u Hospitalaria (IH) a toda infección adquirida durante la hospitalización y que no estuviese presente o incubándose al momento del ingreso del paciente. Sin embargo, se considera igualmente como infección hospitalaria cualquier infección adquirida por miembros del personal de la salud, por estudiantes en prácticas o por visitantes durante su estadía en una institución hospitalaria.

Los tipos de infección hospitalaria más frecuentes son las de heridas quirúrgicas (19.50%), sepsis (18.46%) e infección respiratoria excluída la neumonía. La discrepancia entre las tasas de infección puede estar relacionada a falta de estandarización en este intento para conocer la prevalencia de dichas infecciones, debido entre otras causas a una falta de registro de los datos.


A pesar de la aparente normalidad con la cual, en toda institución de salud, se diagnostican y tratan los diversos casos de IH, los mismos representan un problema que afecta seriamente tanto a los pacientes involucrados y/o a sus familiares, como a los miembros de la comunidad hospitalaria: médicos, enfermeras (os) u otros, e influye enormemente sobre la economía de las diversas instituciones y de la comunidad en general. Los gastos directos ocasionados por las infecciones nosocomiales representan cantidades que llevan a los directivos de hospitales a implementar todas las medidas necesarias para la prevención del mayor número posible de infecciones.

Entre las características habituales de los casos de IH, conviene señalar lo siguiente:
  • En muchas oportunidades, están involucrados microorganismos altamente resistentes a los antibióticos comúnmente utilizados o microorganismos presentes en fuentes o reservorios hospitalarios.
  • Las infecciones están estrechamente asociadas a una intervención quirúrgica o a la realización de un procedimiento que implica la colocación de un “cuerpo extraño” (prótesis, catéteres o sondas.)
  • Determinadas condiciones o patologías favorecen la adquisición de una infección nosocomial (edades extremas, enfermedades subyacentes como diabetes mellitus, inmunosupresión, etc.).

PROGRAMAS DE PROMOCION DE LA SALUD

El papel primordial de todo programa de control de infecciones es prevenir las IH de manera rutinaria, protegiendo así a los pacientes, los trabajadores de la salud, y los visitantes. Los buenos programas de control de infecciones reducen las infecciones nosocomiales, el promedio de estancia hospitalaria y los costos asociados con la hospitalización. El índice de infección hospitalaria representa una medida de evaluación y clasificación de la excelencia en la prestación de salud de las instituciones hospitalarias.

Uno de los objetivos generales de la Comisión de Infecciones Hospitalarias es la Vigilancia y la Prevención de las infecciones. 

a vigilancia también incluye una serie de controles rutinarios, tales como:
  • La selección de los métodos de esterilización y la monitorización de rutina de los mismos, mediante el uso de indicadores biológicos.
  • La evaluación microbiológica de las fórmulas lácteas y de las diversas aguas tratadas.
  • El manejo y la eliminación segura de los diversos desechos.
  • El control de los sistemas de ventilación, etc.
CLASIFICACIÓN

Los tipos de IH dependen del grupo de edad. En general, las infecciones nosocomiales se dividen en:
  • Infección del sitio de la intervención quirúrgica: Cualquier secreción purulenta, absceso o celulitis difusa en el sitio de la intervención quirúrgica en el curso de un mes posterior a la cirugía.
  • Infección urinaria: Cultivo de orina con resultados positivos (1 ó 2 especies) al menos con 105 ufc/ml, con o sin síntomas clínicos.
  • Infección respiratoria: Síntomas respiratorios con manifestación de por lo menos dos de los siguientes signos durante la hospitalización: tos, esputo purulento, nuevo infiltrado en la radiografía del tórax compatible con infección.
  • Infección del sitio de inserción de un catéter intravascular: Inflamación, linfangitis o secreción purulenta en el sitio de inserción del catéter.
  • Septicemia: Fiebre o calofríos, y por lo menos un cultivo de sangre con resultados positivos.
  • Endometritis
MEDIDAS DE PREVENCIÓN

Las medidas generales están destinadas a evitar riesgos de exposición biológica de los trabajadores de la salud frente a la creciente prevalencia de las infecciones producidas por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) o los virus de la hepatitis B y C. Dichas medidas son medidas estándar para minimizar el riesgo de la transmisión de cualquier tipo de microorganismos, del paciente al trabajador de salud y viceversa, y de un paciente, a través del trabajador de salud, a otro paciente. Estas precauciones deben ser usadas con todos los pacientes y en todo momento.
Los elementos a tomar en cuenta para la aplicación de las precauciones estándar son:
  • Higiene de las manos.
  • Uso de equipo de protección personal (guantes, mascarilla, gorro, escudos faciales o lentes de seguridad, bata, y botas para el calzado).
  • Salud laboral para prevención de patógenos transmitidos por sangre.
  • Prevención de accidentes por objetos punzantes y cortantes.
  • Manejo de derrames.
  • Manejo de objetos contaminados por el paciente (equipos y dispositivos médicos, ropa de cama) y desecho intrahospitalario.

BIENVENIDOS

LAVADO DE MANOS

LAVADO CLÍNICO DE MANOS

Es la técnica básica utilizada para prevenir la transmisión de infecciones por vía contacto manual, eliminando arrastre los microorganismos que quedan en ellas.

Objetivos:


1. Evitar diseminación de gérmenes: evitar la transmisión de microorganismos de una persona a otra
2. Protegerse a si mismo (evitando contaminarse con los usuarios)
3. Evitar la contaminación de material limpio.
4. Eliminar la flora transitoria de la piel

Indicaciones del lavado de manos clínico

Las indicaciones previas para este tipo de lavado:

• Al inicio y finalización de la jornada.
• Después de tocar material sucio. 
• Después de tocar fluidos corporales. 
• Después de ir al baño. 
• Después de toser o estornudar.
• Antes de comer 
• Antes y después de atender a cada paciente. Aquí resultan inaceptables las excusas de que no hubo tiempo, u otras, para el lavado de manos correspondiente.

Equipo:
1. Idealmente llave grifo o a pedal 
2. Solución jabonosa.
3. Toalla desechable.

Procedimiento.

1. Subir las mangas de la ropa sobre los codos, y retirar reloj y todas las joyas.
2. Adoptar posición cómoda frente al lava manos.
3. Abrir la llave del agua y mojar manos y muñeca.
4. Jabonar ambas manos hasta cuatro dedos sobre el pliegue e la muñeca.
5. Friccionar con movimientos de rotación, las manos para obtener espuma, haciendo énfasis en espacios interdigitales y uñas y reborde cubital
6. “Las manos se mantienen más arriba que los codos para evitar contaminación desde antebrazos”.
7. El jabón debe permanecer en las manos de 15 a 30 segundos.
8. Enjuagar las manos con abundante agua corriente, por dos veces.
9. Secar las manos, terminando en las muñecas con toalla deseable de un solo uso.
10. Cerrar la llave con toalla desechable sin tocar la perilla.
11. Desechar toalla


  • Esta técnica deberá realizarse al inicio y término de cada procedimiento y las veces que sea necesario.
  • En caso de tener lesiones o manos agrietadas, se recomienda el uso permanente de guantes durante la jornada laboral.